jueves, 10 de febrero de 2011

El Vigilante

Apenas se despertó ese mediodía de sábado, se ubicó en su posición habitual. Siempre se sentaba estratégicamente en ese lugar que le permitía vigilar todos los ángulos. Además, ahí estaba protegido. Ningún enemigo podía alcanzarlo, pero él lo veía todo. Cada detalle estaba a su alcance desde aquella posición. Y ya se había aprendido la rutina de su objetivo. Siempre aparecía a eso de las cuatro de la tarde, se paseaba por ahí y unas horas después se iba. Aunque él empezaba su vigilancia más temprano, para observar minuciosamente y tratar de detectar el más mínimo cambio o signo de actividad en el sector del objetivo con respecto al día anterior, y así tratar de desentrañar qué estaba tramando. El día anterior le habían llamado la atención algunos movimientos extraños, y durante la noche casi no había podido dormir. Se había desvelado tratando de determinar si debía darles importancia o no, tratando de buscarle el sentido a aquellos avistamientos… y sólo había logrado llenarse la mente de más y más interrogantes, preguntas que se multiplicaban cada vez que intentaba darles una respuesta.
Sí, la verdad que este asunto de vigilar aquel sector le estaba absorbiendo la vida. Poco a poco fue dándose cuenta de que no podía pensar en otra cosa. Cuando lograba distraerse, siempre algo le recordaba que tenía que pensar en aquel asunto. Ya hacía un tiempo que estaba dedicándose casi exclusivamente a esa investigación. Los fines de semana no tenía nada que hacer, así que días como ese sábado los pasaba haciendo guardia en su puesto de observación. ¿Y qué era lo que lo motivaba tanto? Ninguna, sólo que él sabía que algo estaba ocurriendo en ese lugar, y tenía que averiguar. Tenía que saber.
Ese día observó muchos movimientos sospechosos. Una revelación atrás de otra. No podía creer que estuviera descubriendo tantas cosas a la vez. Ese día comió en el puesto de vigilancia, y apenas se levantó un par de veces para hacer sus necesidades (cuando ya era inhumano seguir aguantando) en el menor tiempo posible, porque no podía permitirse perderse ningún detalle. Cayó la noche, y el café ya no era suficiente para mantener al vigilante despierto, cuando de repente la actividad sospechosa cesó. Entonces decidió que por ese día era suficiente, y se retiró de su posición.
Ya en la cama, aún cuando los ojos ardientes se le cerraban, no podía dejar de pensar. Tenía que encontrar una explicación para lo que había visto ese día. Ya no sabía si estaba despierto o no, porque en sus sueños lo único que veía eran las mismas preguntas que lo acosaban durante el día… Preguntas, preguntas y preguntas que fuera a donde fuera lo abrumaban con sus ambiguas miradas acusadoras y que envolvían su cerebro formando una cárcel de la que ya le era imposible escapar. ¿Por qué cuando él le había escrito en su muro ella sólo había puesto “me gusta”, y a ese otro muchacho que apenas conocía le había contestado varias líneas? ¿Qué hacía aquel otro tipo poniéndole “me gusta” en sus fotos de perfil? ¿Y ese otro hijo de puta que le había escrito “estás hermosa”? ¿Qué se podía decir de ese? ¿Y por qué ella le había puesto “me gusta” a ese comentario? ¿Y por qué ella había comentado “tal cual” cuando su amiga escribió “los hombres son todos iguales”? ¿Por qué ese otro gil tenía que comentarle cada una de sus fotos y dedicarle una nota? ¿Por qué a él no le hablaba en el MSN pero en el facebook hacía cosas? ¿Por qué se había unido al grupo "solteros pero nunca solos", en quién estaría pensando?¿Para qué, o más bien para quién ella había subido aquel tema de amor? ¿Por qué había un corazón en su subnick? ¿Acaso pensaba en alguien más? ¿Y por qué… por qué de repente había cesado toda la actividad sospechosa? Esa última pregunta quizás era la única para la que el vigilante tenía una respuesta precisa: era sábado a la noche, y él era el único pelotudo que se había quedado sentado frente a una pantalla revisando e imaginándose las vidas de los demás.

Ranking personal

1 - El Demonio en lo del Gordo (o el gordo endemoniado)  2 - El Vigilante  3 - Tras la Oscuridad de la Banquina  4 - Del Mecani...